En el año 1999, en Hermosillo, Sonora, México, germina la idea de una institución de educación superior dispuesta a abordar la complejidad del conocimiento. Esta institución se atreve al desafío de romper con los sistemas tradicionales de naturaleza newtoniana-cartesiana, determinista y convencional, que predominan en la cultura occidental y en gran parte del mundo.
Inspirados por las bases establecidas por el rector fundador, Rubén Reynaga, a partir del 2024, la Universidad Multiversidad Mundo Real Edgar Morin se embarca en un proceso de reinvención y transformación.
Esta nueva etapa surge con la intención de rebobinar y religar, rompiendo con los paradigmas establecidos y adoptando una perspectiva más integradora y holística. La visión es clara: desafiar las estructuras convencionales de la educación superior, trascender las barreras disciplinarias y enfrentar de manera integral los desafíos de la sociedad actual.
El fundamento de esta transformación es la recreación de la brújula epistemológica de Edgar Morin, adoptando el prisma del pensamiento complejo y reconociendo la importancia de la complejidad en todas sus formas. Se abraza la transdisciplinariedad como herramienta fundamental, se busca construir conocimiento pertinente y se derriban los muros de la legislación disciplinaria que ha caracterizado a las instituciones educativas.
Este nuevo enfoque representa un quiebre con la tradición medieval de la universidad, abrazando un telescopio poliédrico y multiangular capaz de fusionar corrientes avanzadas en todas las dimensiones del mundo real.
La Universidad Multiversidad Mundo Real Edgar Morin se propone rescatar la esencia del aprendizaje, situando en su epicentro la comprensión del ser humano y la hiper complejidad de los fenómenos actuales. Es un llamado a la auténtica reforma y reorganización para asegurar la supervivencia misma de la humanidad a través de la educación.
Nuestros inicios
El concepto de multiversidad tiene su primera manifestación en la década de los sesentas del siglo veinte. Según registros conocidos, el presidente de la Universidad de California, Clark Kerr, intentó definir la universidad focalizada en la investigación como una «multiversity». «La multiversidad», dijo, «es una institución inconsistente. No es una comunidad, sino varias… sus fronteras son difusas…». No prosperó, pero el término quedó acuñado.
En América del Sur nace la Multiversidad Franciscana de América Latina (MFAL) en Abril de 1989, como una institución de formación alternativa, a nivel superior, que combina la enseñanza con la práctica, la investigación con la promoción y la reflexión con la afectividad. Todo ello desde un profundo compromiso ético de reencuentro con toda la vida.
En 1994, se plantea el término por tercera ocasión de manera formal en Penang, Malasia, sin llegar todavía a una concreción. Su fundamento descansaba en la intención de cuestionar la dependencia académica de occidente y su influencia en las formas de pensamiento. El desenlace es una Multiversity en 2002, y el espíritu que la alienta es la convicción de que cualquier persona puede adoptar una actitud de aprendizaje autodidacta y que no necesariamente corresponde a los modelos de educación practicados en las universidades.
